En la isla

 

En la isla a veces habitada de lo que somos,
hay noches mañanas y madrugadas en las que no necesitamos morir.
Entonces sabemos todo lo que fue y será.
El mundo aparece explicado definitivamente y nos invade una gran serenidad, y se dicen las palabras que la significan.
Levantamos un puñado de tierra y lo apretamos entre las manos.
Con dulzura.
Ahí se encierra toda la verdad soportable: el contorno, el deseo y los límites.
Podemos decir entonces que somos libres, con la paz y la sonrisa de quien se reconoce y viajó infatigable alrededor del mundo, porque mordió el alma hasta sus huesos.
Liberemos lentamente la tierra donde ocurren milagros como el agua, la piedra y la raíz.
Cada uno de nosotros es de momento la vida.
Que eso nos baste.

 

José Saramago.


 

5 comentarios sobre “En la isla

  1. Qué estupendo este Saramago… (no sabes las cosas que iba pensando a medida que iba leyendo el poema ¿cómo voy a hacer para decirle todo esto a María, también pensé).
    Estupenda elección, María.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Señor Borgeano, por favor, sería tan amable de explicarme el contenido de su paréntesis?, pensaba yo mientras leía tu comentario… Me encanta este lenguaje que a veces me deja “incomunicada”… y pensativa.

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      1. Pues, para empezar, veo que el comentario parece haber sido escrito con el codo… no cerré la interrogación y las repeticiones no quedan bien… en fin, haré de cuenta que lo escribió otro.
        Con respecto a lo pensé mientras leía el poema, eran frases del estilo “¡Qué fuerza expresiva la de María! Realmente sorprendente” o “Me gustan estas nuevas metáforas” o cosas así (sabes cómo es ese monólogo interior que a uno lo invade mientras lee. Tal vez demasiado veloz como para poder transcribirlo. El único que pudo hacerlo fue Joyce pero, lamentablemente, yo no soy él). Lo que sí recuerdo con precisión fue que sentí un ligero sentimiento de envidia; pero que conste que hablo de una envidia sana, admirativa; no de la otra ¿vale? Hay algunos poemas o textos que me hacen decir “ojalá algún día pueda escribir algo así”. A eso me refiero y eso sentí (atribuyéndolo a ti) al leer este poema.

        Un fuerte, fuerte abrazo (con la esperanza de haberte confundido más aún).

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