La fuente

 

Hoy no puedo escribir…

—Pues…, qué es usted?.
—Yo, poeta.
—Pues, es usted un fantasma.

Verterse en el verso, ser otro allí. Verse en el verso igual que en un espejo: el mismo y distinto, ajeno, extraño, raro: in-verso…

“Ángel González”

 

La vi a lo lejos sentada en un banco de la ciudad, pensativa, ausente del ruido que rodeaba a la plaza. El día parecía no haberse despertado todavía, su luz era lechosa, algo así como cuando las fotografías salen con los bordes blanquecinos, “desenfocados”.  Apenas se movió durante los minutos que tardé en acercarme lentamente a ella, pensé que quizás fuera una de esas estatuas de aspecto real que últimamente he visto dispersas por las calles de cualquier ciudad. Mujer de piedra o de bronce, llegó un momento que ya me daba igual.

Aquella mañana de sábado yo caminaba sin rumbo fijo, sin prisa, sin nadie que me esperara para darme un abrazo de buenas noches al final del día. Me sentaría a su lado. No tenía muy claro si era ella la que necesitaba de alguien para compartir su nostalgia o era yo la que deseaba que me escucharan….

Mientras, las fuentes repetían su alegre letanía.

@mjberistain


 

 

4 respuestas a “La fuente

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