El juego de hacer versos

Continúa lloviendo con fuerza. Es una de esas tardes de domingo como las que recuerdo de mi infancia. Cada cierto tiempo (puede ser cada hora o cada dos minutos) miro por la ventana. Miro al horizonte brumoso, a la nada que se esconde ahí detrás y no pienso en nada.

Sigo con mis lecturas y hoy me he encontrado con la Poesía de Jaime Gil de Biedma, hombre atormentado pero con una forma muy real de escribir, fácil de comprender y supongo que perfecta para él para intentar comprenderse.

El artículo que incluyo a continuación lo he encontrado en Intertextualidades. Autor: Juan Carlos Rodriguez Rendón http://jcarrodri.blogspot.com.es

Y por resultarme muy interesante, lo incluyo entre mis Apuntes de Mareas Vivas.

“EL JUEGO DE HACER VERSOS”

En 1962 con motivo del 60 cumpleaños de Rafael Alberti y para el libro de su homenaje, el poeta barcelonés  Jaime Gil  de Biedma (1929 – 1990) envía a Caballero Bonald el poema “El juego de hacer versos”. En otra carta posterior el autor de “Moralidades” duda  de que el texto sea el adecuado  para la ocasión. Finalmente el libro no vio la luz.

El poeta trata de explicar en qué consiste la creación poética y qué funciones tiene. El poeta no habla del “oficio” de hacer versos, sino de “juego” y que matiza más tarde “que no es juego” porque entiende que la poesía es más una cuestión de técnica que de sentimientos. Considera que escribir poemas es  una manera de entender la vida, aunque el “placer “ del comienzo se convierta  al final en “vicio solitario” Este poema  hace un recorrido de la trayectoria  del poeta desde la nostálgica adolescencia “demasiados inexpertos, / ni siquiera plagiábamos…” hasta su decadente  madurez. Como vemos, el poema  tiene una estructura circular, cerrada, comienza y termina con la misma estrofa, aunque con matices diferentes en los dos últimos versos: esta variante hace destacar los efectos del paso del tiempo en la obra del autor.

En este poema Gil de Biedma condensa toda su Poética, todo su proceso creador.
Admite el arte como vocación, pero también como trabajo

“El Arte es otra cosa distinta”
 Aprender a pensar /  en renglones contados  /
– y no en los sentimientos  /con que nos exaltábamos –, “

Gil de Biedma tiene la virtud de conectar fácilmente con el lector al utilizar un lenguaje sencillo, cercano y ameno, aunque por ello no trate con gran sensibilidad temas  tan vitales como el conflicto y mala conciencia que le producen la pertenencia a la clase burguesa  “… a vosotros pecadores / como yo, que me avergüenzo de los palos que no me han dado, / señoritos de nacimiento / por mala conciencia escritores / de poesía social, / dedico también un recuerdo, / y a la afición en general “ o la búsqueda constante de su propia identidad enfrentado con el tiempo y con su propia decadencia “Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender  más tarde / como todos los jóvenes, yo vine / a llevarme la vida por delante. / […] Pero ha pasado el tiempo / y la verdad desagradable asoma: / envejecer, morir, es el único argumento de la obra” o el amor en su largo y precioso poema “Pandémica y celeste” :  “…Sobre su piel hermosa, / cuando pasen más años y al final estemos, / quiero aplastar los labios invocando / la imagen de su cuerpo/ y de todos los cuerpos que una vez amé / aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo, / Para pedir la fuerza de poder vivir / sin belleza, sin fuerza y sin deseo, / mientras seguimos juntos / hasta morir en paz, los dos, / como dicen que mueren los que han amado mucho. “

Os dejo ya con el poema:

EL JUEGO DE HACER VERSOS

El juego de hacer versos
–que no es un juego – es algo
parecido en principio
al placer solitario.

Con la primera muda
en los años nostálgicos
de nuestra adolescencia,
a escribir empezamos.

Y son nuestros poemas
del todo imaginarios
–demasiado inexpertos
ni siquiera plagiamos –

porque la Poesía
es un ángel abstracto
y, como todos ellos,
predispuesto a halagarnos.

El arte es otra cosa
distinta. El resultado
de mucha vocación
y un poco de trabajo.

Aprender a pensar
en renglones contados
–y no en los sentimientos
con que nos exaltábamos –,

tratar con el idioma
como si fuera mágico
es un buen ejercicio,
que llega a emborracharnos.

Luego está el instrumento
en su punto afinado:
la mejor poesía
es el Verbo hecho tango.

Y los poemas son
un modo que adoptamos
para que nos entiendan
y que nos entendamos.

Lo que importa explicar
es la vida, los rasgos
de su filantropía,
las noches de sus sábados.

La manera que tiene
sobre todo en verano
de ser un paraíso.

Aunque, de cuando en cuando,

si alguna de esas nubes
que las carga el diablo
uno piensa en la historia
de estos últimos años,

si piensa en esta vida
que nos hace pedazos
de madera podrida,
perdida en un naufragio,

la conciencia le pesa
–por estar intentando
persuadirse en secreto
de que aún es honrado.

El juego de hacer versos,
que no es un juego, es algo
que acaba pareciéndose
al vicio solitario.

Moralidades, 1966.

Publicado 1st March 2015 por Juan Carlos Rodríguez Rendón
Fotografía J Corno


 

7 comentarios sobre “El juego de hacer versos

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