El tercer día me enamoré

MJB.OOK

Cuando asomé la nariz por la boca del metro recibí un bofetón directo al corazón de mis ideales. No podía ser… me había equivocado de destino. Quise retroceder, deseé que me tragara la tierra, que me engullera de nuevo la boca del metro. Deseaba volver a ese estado de ensoñación de donde me habían sacado violentamente aquella mañana.

Era sábado, era verano, la fiebre me subía por momentos mientras trataba de esquivar las bicicletas, los coches, los tranvias, la gente que se cruzaban en mi camino ciñéndose a mí, y ocupando mi parcela de espacio vital. No quería pisar las líneas de los tranvías que dibujaban un laberinto como una especie de cepo férreo a mis pies. Justo me daba para sonreir al conductor cuando sentía que me salvaba la vida con cara de conmiseración parado a unos centímetros de mí.

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Estaba aturdida y mirar alrededor me producía una sensación de…

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