Amsterdam

Jamás pensé, a lo largo de mi vida, que iba a ser capaz, así, yo sola de aparecer en una agencia de viajes a organizar una salida para dos. Mañana es su cumpleaños y he estado ahorrando para ese día durante meses. Como decían los abuelos, haciendo sisas poco a poco de los restos de la compra de la semana; de olvidar que de vez en cuando me hacen ofertas de mis tiendas preferidas para comprar modelos de la nueva temporada a unos precios increíbles; de evitar mirarme al espejo tan de cerca y tan amenudo, y en todo caso de hacerlo, hacerlo siempre a contraluz… Y para qué voy a hablar de lo que he ahorrado en zapatos! Podría decir que han sido la pasión de mi vida laboral. (Bueno, al margen del trabajo). Porque yo era de las que con un traje negro masculino, sin más, me sentía suficientemente elegante. ¡Pero los zapatos…! Eso era como hablar de la joya de la corona.He salido corriendo de casa esta mañana, abrochándome la camisa y con las zapatillas de deporte sin terminar de atar, emocionada con la idea de regalarle un viaje. No me refiero a un viaje magnífico de esos que se quedan incrustados en la memoria, no; me refiero a una escapada de unas pocas horas, apenas tres noches fuera de casa. No hace falta hoy rebuscar mucho por internet porque está todo concedido de antremano. Das un pellizco leve, ¡chas! y aparece delante de tus ojos la oferta de tus sueños al toque del “intro”. Asisto a la nueva revolución de la tecnología con empeño; no domino nada, ni el iPhone, ni el PC, ni el iPad, ni el iPod, ni el Mail, ni el WhatsApp… aunque admito que me dejo seducir por ellos y cada vez me voy sintiendo más a gusto. Pero tengo que reconocer que no soy lo que se dice “revolucionaria”, por lo cual hoy he preferido salir corriendo sintiéndome como el último mohicano y enfrentarme personalmente a un hecho inédito en mi vida.

Me ha hecho sonreir la expresión de la persona de la agencia de viajes cuando le he dicho que de allí no salía sin mi viaje. Pretendía que yo lo consultara en casa… que lo pensara bien… que a partir de ahora cualquier fecha podría ser buena, que no me precipitara…Pero ella, aunque sabe mucho de viajes, no sabía que yo soy Tauro (porque en realidad no se lo he dicho en mi presentación, aunque quizás debería de haberlo hecho) y que pretender hacer cambiar de opinión a una de ellos es simplemente complicado. Según los horóscopos somos tercos por naturaleza, u obcecados dicho de una manera más académica… en fín que en cuestión de minutos teníamos el avión, la estancia y el seguro contratados, así de fácil.

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Por cierto que al lado de la agencia había una zapatería fantástica y me he dado cuenta de que hacía mucho tiempo que no llevaba tacones y que eran absolutamente necesarios para el “estilismo” que tenía elegido para mi escapada de tres días… ¡Glubbb!

M.J.B.


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