Ella

imagesTRES ROSAS BLANCAS

Acaricio tu pelo
y te despierto, suavemente.

Un porvenir de pájaros tristes
acecha por las paredes
y se desmorona, de nuevo esta mañana, tu mirada.

El día no redime.
Hoy necesito aire para hablarte
del dolor delicioso de tu llanto;
Ella.

Sé que mi quejido no te cura,
y así será siempre
pero quiero que sepas que te amo.

¡Escápate conmigo, amor!

Huyamos de este océano de caricias
que se va secando.
Juntos tú y yo sólos
al lugar donde vuelen las auroras,
lejos de las ciudades y de las cenizas.
Juntos, tú y yo solos.
Déjame seducirte de nuevo.

Te espero…

con la fragancia infinita de su piel
y el azul cobalto de sus ojos tatuados
en el abismo de mi abrazo.

Ven,

Vive conmigo el reflejo insaciable de los ríos
en tus lágrimas aprendidas
como un nuevo rito de luz para el invierno.

Vístete, amor
con la fruta jugosa de tu vientre en la mochila
y busquemos un camino o un puente
desde donde asomarnos al vacío.
El tiempo será la lumbre
donde quemar despacio
todos los interrogantes del mundo.

Posiblemente encontremos
flores frescas en la niebla
y preciosas piedras que arañen
como palabras
o como himnos, a gritos
por los acantilados desnudos.

Pero ahora, hazme un hueco amor
en el templo deshabitado de tu costado,
que esta primavera es inexperta
y tendremos que encontrar algún refugio.

Juntos tú y yo, solos
Tú y yo solos…, amor
Solos… juntos!

A la memoria de Sofía
Dedicado a M. y C.
porque uno más uno siempre serán tres.
M.J.B.


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